Monterrey

Alejandro Zertuche: El traidor inconsciente

Nuestro Presidente de México ha definido que ser traidor a la patria es todo aquel que no esté de acuerdo con las propuestas que él cree que son las que transformarán a México

Nuestra política mexicana ha consumado una nueva definición de traidor a la patria. Por un lado todo aquel que esté en contra de las propuestas del presidente alcanza tal nominación y por otro, todo aquel que quiera apoyar al presidente también lo es ¿Dónde quedaron los amantes de la patria?

Técnicamente la definición de traidor a la patria se encuentra en el Código Penal Federal, Libro Segundo, Título Primero, Capítulo I, inciso primero: (Todo aquel que) “Realice actos contra la independencia, soberanía o integridad de la Nación Mexicana con la finalidad de someterla a persona, grupo o gobierno extranjero”. Aún y que existen otros catorce incisos más; todos explican este inciso detalladamente.

Nuestro Presidente de México, como iniciador de este preocupante enredo, ha definido que ser traidor a la patria es todo aquel que no esté de acuerdo con las propuestas que él cree que son las que transformarán a México. La recién desaprobada reforma eléctrica, que no pasó en la cámara de diputados, sería la jugada maestra para juntar a sus adversarios y ponerlos como traidores a la patria reforzando su músculo para el 2024.

Este juego político ha subido de nivel con esta nueva definición; abriendo el espacio para un enojo mayor de parte de los seguidores del Presidente, los cuales empiezan a reaccionar menos tolerantes y más agresivos. Esto deja claro que detrás de todo este proceso, que se vislumbraba perdido semanas antes por el partido en el poder, existía sin duda una estrategia de contención para usarlo a su favor.

La moda de los traidores a nuestro país también se aprovechó por parte de la oposición definiendo como traidor a todo aquel diputado a favor de la propuesta del presidente, sin embargo no le funcionó por igual ya que el que tira primero se adueña del mensaje. Al final, toda la cámara de diputados terminaron llamándose entre ellos traidores a la patria ¿Será que habrá alguno que le tenga verdadero amor a México? Esta pregunta deberemos de hacérnosla también los ciudadanos.

Quien nos representa, lo hace muy bien. Aunque el término se haya desvariado, este evento nos ha regalado un espacio para hacer consciencia sobre qué tanto estamos siendo traidores los ciudadanos más allá de la patria. Traicionar es un sinónimo de defraudar. Cuando una persona confía en otra y ésta actúa en contra de la forma esperada, en ese momento se dice que está comportándose como un traidor ¿Podemos vernos en este espejo por un momento? ¿Cuantas veces hemos defraudado nuestra palabra o propósito por ambición ? ¿Por qué no podemos confiar en todos los que nos rodean? ¿Si no actuamos como ciudadanos comprometidos entonces estamos defraudándonos los unos a los otros?

La oportunidad está en dejar de pensar que solo estamos siendo espectadores de lo sucedido y pasar a hacernos responsables de ello. No se trata de la reforma eléctrica ni del Litio; se trata de nosotros. Nuestros representantes nos están mostrando quienes somos y cómo es que vivimos. Sus gritos, ineptitudes, enojos, ambición, polarización, mentiras, frialdad, falta de respeto y muchas características más, son solo un espejo de lo que en colectivo estamos creando para vernos ahí. El reto está en decidir asumirnos en esta realidad que estamos viviendo y quitarnos las máscaras del personaje que dice amar a su país desde una silla.

Amar a México va más allá de la emoción que nos puede hacer sentir al decir estas palabras. Amar a México es respetar las leyes, es incluir a todos los mexicanos en nuestros planes, es decidir aceptar transformarse uno para construir así un mejor país y un mundo mejor. Amar a México no tiene nada que ver con el orgullo de ser mexicano, este es un juego de nuestro ego y una debilidad que usa el poder para mantenernos dormidos. Amar a México empieza por amarnos a nosotros mismos; dejar de traicionar nuestros sueños, nuestros sentimientos y esas ganas de salir adelante que hemos dejado atrás por momentos de distracción intentando buscar la felicidad que no existe fuera de nosotros. Amar a México es vernos todos como mexicanos sin separación alguna, dejando de ser regios, chilangos, chihuahuenses, fifis, chairos, etc.

Es momento de vernos en este traidor inconsciente que llevamos dentro y empezar a compartir el camino con todos, sin separación y con el verdadero amor que no es romántico, sino de entrega completa, sin miedo y sin distinciones. No serán los políticos los que cambien a México, seremos los ciudadanos los que cuando decidamos cambiar, podremos transformar a nuestro país no solo escogiendo mejores gobernantes, sino también siendo ciudadanos conscientes y responsables. Todos somos y hemos sido traidores inconscientes desde algún contexto de la vida. Para salir de ahí se requiere asumirlo en vez de siempre señalar a otros ¿Ya te viste en este espejo o sigues viendo a los demás?

Esta es una columna de opinión. Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad únicamente de quién la firma y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.

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